Entre la sociedad española y la ciencia ficción hay una divergencia de 180º: son completamente opuestas. La ciencia ficción hace verosímil lo irreal, mientras que la sociedad española hace real lo inverosímil. ¡Así nos va!
Consciente de su forma de pensar, envié a un colega “internetiano” mi artículo publicado en este blog, titulado “Estoy harto de estar harto y quiero soluciones”, acompañado de un mensaje, en el que le decía:
Xxxxxx, entra en http://www.votaciudadanos.com y dame tu opinión.
Si quieres puedes mandarlo donde te apetezca.
Saludos.
Pepe
Su respuesta, después de leerlo, fue:
Pepe, ya conocía a Albert Rivera, y muy bien porque lo veo en todos los debates de tv. (sea el canal que sea), y dice verdades como puños, pero yo como estoy chapado a la antigua sigo con el PP, que es el que yo toda mi vida he mamado, igual que la religión católica, y comprendo tu pregunta, pero a la hora de votar cada uno tiene que meditarlo y hacer lo que mejor le parezca.
Saludos
Da pavor pensar que el futuro de los españoles está anclado por su dependencia del voto de muchas personas que piensan de un modo similar, cualquiera que sea su nivel cultural, pues, en el caso que nos ocupa, se trata de un septuagenario con título universitario y posición acomodada.
Las pocas palabras de su respuesta dan pie para llegar a muchas conclusiones.
1ª.– Afirma que conoce muy bien a Albert Rivera y sigue sus intervenciones y no hay duda de que le gustan, porque “dice verdades como puños”, No lo rechaza; pero tampoco lo admite.
2ª.– Está claro que reconoce y valora las “verdades como puños” que dice Albert Rivera; pero prefiere apoyar las mentiras como catedrales con que Rajoy y sus secuaces embaucan a media España para seguir en su rentabilísima y corruptísima poltrona.
3.– La paupérrima razón que argumenta, para seguir votando al PP prescindiendo de todo análisis racional, es que él está “chapado a la antigua”.
4ª.– La frase “sigo con el PP, que es el que yo toda mi vida he mamado” es una prueba terrible de la inmadurez de sectores muy amplios del pueblo español: muchas personas piensan o, mejor dicho, asumen los pensamientos de sus tatarabuelos, sin molestarse en analizarlos y sin aportar absolutamente nada de su propia cosecha, con lo que se van transmitiendo los errores de generación en generación. Creo que no es necesario demostrar que la ideología de los abuelos que hicieron la Guerra Civil es la que decide en la actualidad el voto de muchos de sus nietos.
5ª.– La cita del apartado anterior se complementa con “que es el que yo toda mi vida he mamado, igual que la religión católica”. Se trata de un caso más de católico no practicante que no está de acuerdo con muchas cosas de la Santa Madre Iglesia, lo que equivale a ser agnóstico enmascarado. En esta sociedad española está demonizado ser agnóstico; pero tampoco goza de buen prestigio ser un measalves, por lo que encontramos unos que “sí; pero no” y otros que “no; pero sí”, tan desorientados que, en realidad, ni siquiera saben lo que son. Muchos agnósticos, entre los que podríamos encontrar a infinidad de curas, sentimos por Cristo una veneración y un respeto mucho más profundos que quienes alardean de sus devociones.
6ª.– ¿Cómo no voy a estar de acuerdo con “pero a la hora de votar cada uno tiene que meditarlo”, si es eso precisamente lo que estoy pidiendo? Lo que pasa es que resulta paradójico decir esto y aseverar, al mismo tiempo, “sigo con el PP, que es el que yo toda mi vida he mamado”. Me parece una forma muy extraña de meditar.
Reconozco, respeto y defiendo el derecho inalienable que tiene el firmante del mensaje analizado a tener las ideas que considere oportuno y manifestarlas por cualquier medio; pero no puedo compartirlas y, contra ellas, no tengo más remedio que exponer la mía de que esa actitud de mantener el voto anclado, pase lo que pase, está hundiendo a generaciones de españoles, tanto actuales como algunas sucesivas. Votar a los corruptos es ser cómplice y responsable de la corrupción que generen.
En este mismo artículo que estás terminando de leer, he hablado de “las mentiras como catedrales con que Rajoy y sus secuaces embaucan a media España para seguir en su rentabilísima y corruptísima poltrona”. No ha sido un desliz, sino que lo he hecho consciente de que a muchos peperos se les puede decir corruptos y sinvergüenzas sin que se inmuten para nada. Yo lo he hecho por escrito, en cartas cuyas copias conservo, con el correspondiente acuse de recibo, publicadas después en las páginas 149 y siguientes del libro “Así funciona España, para vergüenza de sinvergüenzas” (cuya descarga gratuita puedes conseguir pinchando aquí, junto con la carta a Alicia Sánchez Camacho y el artículo “Estoy harto de estar harto”).
Si no tuviesen motivos para callar, estas cartas hubiesen servido para incrementar mi colección de querellas; pero su “valiente” respuesta ha sido siempre el silencio. No dudo que Rajoy gobernará en España; pero estoy seguro de que su mayor o, tal vez, único mérito es la concatenación de ruinas en que ha sumido ZP a casi todos los españoles, de las que han sacado y sacan enormes beneficios los privilegiados de su casta.
Pepe Aguado


