23 de noviembre de 2010

Estoy harto de estar harto y quiero soluciones

Tengo un amigo que lleva rebelandose mucho años y me ha mandado este articulo que creo vale la pena publicarlo.



Son tantas las cosas de las que estoy harto, que podría resumirlas en una sola hartura global: la de ver cómo España se desmiembra y se hunde en una miseria, tanto económica como ética y cultural, completamente tercermundista.


Estoy harto de ver la satisfacción y hasta el orgullo de muchos compatriotas que todavía siguen convencidos de que España es un país democrático, sin darse cuenta de que su autoridad de “pueblo soberano” queda limitada a su derecho a acudir cada cuatro años a las urnas, sin saber exactamente para qué.


Estoy harto de que traten de convencerme de que vivo en un Estado de Derecho, cuando la realidad me demuestra que los españoles nos vemos privados de forma sistemática de los derechos más elementales.


Estoy harto de que se me diga que estoy amparado por una Constitución y quienes tienen la obligación de hacerla respetar sean los primeros en privarme de los derechos que ella me confiere.


Estoy harto de verme representado oficialmente por gobiernos (hablo en plural) que no representan en absoluto mi pensamiento ni mis aspiraciones.


Estoy harto de sentirme ridiculizado como español con las actuaciones de nuestros representantes, cuando salen al extranjero.


Estoy harto tanto de los engaños de políticos miserables y embaucadores como de la ingenuidad de quienes se los creen.


Estoy harto de verme obligado a votar no a quien yo quiero, sino a toda una lista de individuos que, por encima de todo, van a defender los intereses del partido que tanto beneficia los suyos propios.


Estoy harto de esperar la conjunción planetaria que ha de redimir a la humanidad.


Estoy harto de ver brotes verdes que se marchitan antes de florecer.


Estoy harto de ver a mi Patria humillada y de rodillas, ante gobiernos extranjeros dictatoriales y completamente desprestigiados.


Estoy harto de ver la impunidad con que se injurian y ridiculizan los símbolos de la Patria y la persona del Jefe del Estado.


Estoy harto de ver que, dentro del territorio español, está marginándose el uso del Español (manifestación que hago desde mi posición de defensor declarado de todas las lenguas y abogando por su potenciación).


Estoy harto de las diecisiete españas.


Estoy harto de que, en algunas regiones de España, lo español resulte abominable.


Estoy harto de que unos gobiernos desvergonzados e irresponsables (hablo en plural) chalaneen con la integridad y la dignidad de mi Patria, a cambio de unos votos miserables que les permitan la continuidad en su puerca poltrona.


Y, como ya me he hartado de decir que estoy harto, lo dejo aquí, antes de que tú, querido lector, te hartes de leerme; pero te aseguro que serían muchas las páginas que podría llenar con la bochornosa relación de nuestras calamidades.


Ahora soy yo quien pretende convencerte; pero no, como harían nuestros politicastros, para venderte la moto y darte después una bicicleta oxidada y sin ruedas, sino para pedirte que aportes tu grano de arena en la labor de hacer que España resurja de estas cenizas en que la hemos convertido, por la voraz avaricia de unos y la estúpida pasividad de otros.


Hay que reconstruir esta España demolida y, para ello, necesitamos nuevos planos, nuevos materiales, nuevos artífices. Tanto tu voto como el mío no son nada más que un ladrillo, aparentemente insignificante, de esa reconstrucción. Por favor, no lo pongas en manos de los mismos operarios torpes, irresponsables y desvergonzados que han utilizado la piqueta de la demolición, porque no saben construir, sino destruir. Necesitamos arquitecto y albañiles nuevos, con fuerza, juventud, lucidez de ideas y, sobre todo, honestidad y espíritu de responsabilidad.


En estos tiempos de crisis en que nos encontramos, vemos con frecuencia testimonios de personas defraudadas, que lamentan haber utilizado mal su voto. No caigas en el mismo error.


Como puedes ver, no trato de convencerte para que escojas la papeleta de un partido concreto o confíes en una persona determinada. Lo único que te pido es que seas consciente de tu responsabilidad y, por favor, niegues tu voto a los de la piqueta y convenzas a todo el que puedas para que haga lo mismo.


¡Si no acabamos con esta situación, esta situación acabará con nosotros!


Pepe Aguado