
Leo, y confieso que no sin cierta sorpresa, el artículo que EL MUNDO.ES, en su edición digital, titula “crisis en Ciudadanos” con el titular de que “Rivera asegura que la afiliación de Robles a UPyD era el itinerario previsto”.
Con negar la mayor, es decir, simplemente negar que haya el más mínimo atisbo de crisis en Ciudadanos, debería ser suficiente; y, sin embargo, una afirmación así para un medio como es EL MUNDO.ES ni bastaría ahora ni, por supuesto, habrá de ser bastante durante los próximos meses. De hecho, el diario de Pedrojota, pues tal es a todos los efectos y con más sombras que luces, parece tener ya muy bien perfilada su “hoja de ruta” hasta las vísperas de los próximos comicios autonómicos en Cataluña (Que, si nada lo impide, y mejor que así sea, no se producirán antes de octubre de 2.010).
A algunos analistas, considero, que, vistas las perspectivas pre-electorales en el apedazado mosaico político que es ahora Cataluña, les podría parecer evidente la estrategia mediática que ya inició en su día ese periódico y que, a la vista de los hechos, parece que continuará en lo sucesivo; una estrategia fundamentada en dar pábulo a pequeñas fuerzas, más personalistas que políticas, que se han venido a sumar a la lucha para disputarse el espacio electoral que supuso, en 2.006, la entrada de Ciudadanos en el Parlamento Catalán con una nada desdeñable fuerza de tres diputados. Así, junto a Ciudadanos, es previsible que, al menos en este primer tramo de una pre-campaña ya declarada, se sumen en esa búsqueda de votos partidos con implantación nacional como es UPyD, aunque sin relevancia en la vida política catalana, tanto como pequeños partidos que se están gestando, en la penumbra de los hechos, en torno a figuras con mayor o menor carisma, valía o capacidad mediática, como son el diputado tránsfuga de Ciudadanos, José Domingo (Impulso Ciudadano), o la disidente de las filas del PPC, Montserrat NEBRERA, e incluso, el populista y próximo a las tesis de extrema derecha que es ANGLADA, siempre dispuesto, con su formación de carácter municipalista, a pescar en cualquier río revuelto.
Un panorama de tal complejidad augura un espacio electoral de resistencia frente al nacionalismo imperante, estatutario y ya abiertamente “soberanista” cuando no declaradamente secesionista, verdaderamente atomizado en las urnas. No es de extrañar que gran parte de la responsabilidad en semejante paisaje haya que atribuírsela, de forma directa, a la línea editorial de EL MUNDO.ES que ya antes había procurado, una y otra vez, el fraccionamiento de Ciudadanos alentando una crisis interna que nunca tuvo el alcance real que sus titulares torticeros y muy premeditados dejaban traslucir. No es de extrañar, tampoco, que esa misma línea editorial continuará durante los próximos meses con el empeño y mira puesta en seguir favoreciendo la atomización de ese espacio electoral de carácter cívico y reivindicativo de los derechos y libertades individuales frente a los desmanes totalitaristas del aparato nacionalista catalán; un fraccionamiento y atomización perseguida a través de artículos y noticias que, una y otra vez, inventarán crisis donde no las hay al tiempo que dotarán de voz a los más pequeños explotando el personalismo de líderes de grupúsculos para amplificar, artificialmente, una importancia política que ni tienen ni llegarán a tener. Es evidente que, llegados al tramo final de una campaña electoral en la que media docena de pequeñas fuerzas políticas se disputen los votos de ese espacio político ya definido, habrá de ser precisamente EL MUNDO.ES el medio que, invocando el sentido de responsabilidad, y apelando al buen criterio del votante no nacionalista, nos desvelará que el único voto útil es el que vaya a enriquecer la cosecha electoral del PPC; un mensaje que con todos los fuegos de artificio que se nos puedan imaginar será el leit motiv de la última semana de campaña.
Que no se engañen los líderes y seguidores de esas menguadas, y en algún caso aún no natas, opciones políticas que aspiran a heredar los votos de Ciudadanos; que no imaginen un mejor trato que a los demás, y es que todos ellos tendrán sus momentos de gloría en EL MUNDO.ES en detrimento, también momentáneo, de todos los otros; que no se engañe un Antonio ROBLES si el periódico de Pedrojota le presenta como cabeza de cartel de las listas de UPyD; que no nos llamemos nadie a engaño frente a una verdadera intencionalidad que no es sino la de crear falsas expectativas, fricciones, tensiones y fisuras.
No hay crisis actualmente en Ciudadanos, un partido que, en gran parte, es a todos los niveles de cuadros y cargos consciente de que está llamado a liderar esa opción de base amplia que ocupe el espacio político que se le abrió en noviembre de 2.006; no produce ninguna crisis que uno de los más torpes diputados que han pasado por el hemiciclo catalán imagine que puede ser el líder de UPyD en Cataluña; no produce ninguna crisis la machacona insistencia de EL MUNDO.ES en inventarla y airearla en plenitud de falsedades a sus cuatro vientos mediáticos.
Realmente, la única crisis que se vislumbra en el horizonte es la descomunal crisis socio-política a la que ya me he referido y que afectará muy directamente al espacio político y electoral que en esta legislatura catalana que empieza a agotarse ha ocupado, dándole voz y voto, Ciudadanos gracias al extraordinario trabajo de Albert RIVERA y, ahora, de quien ha resultado ser una magnífica revelación parlamentaria como es Carmen DE RIVERA; una crisis de atomización y fraccionamiento que algunos (Como EL MUNDO.ES) se preocuparán en favorecer en beneficio del PPC y otros, mal aconsejados por sus perspectivas personalistas, se aprestarán en mantener en beneficio y provecho propio para no perder su, ya discutible, capacidad de liderazgo.
La responsabilidad política exigiría, no obstante, desde la generosidad y el buen criterio, que se evitase, por todos los medios, la atomización perversa de ese espacio político, el único que ha hecho, y hará, frente común contra la arbitrariedad ideológica del nacionalismo oficial que se está adueñando de los más recónditos rincones de las libertades de los ciudadanos de Cataluña; que se impidiese la división del voto fragmentándose entre una cierta cantidad de pequeñas fuerzas políticas incapaces, por si mismas, de obtener representación parlamentaria; que se conjurase el peligro, siempre presente, de que pequeños líderes, surgidos aquí o allá, intenten patrimonializar la naturaleza de un proyecto que solamente atañe a la ciudadanía que lo creó; en definitiva, que se aunase el común acervo, no ya para mantener la representación parlamentaria sino, para, con cierta posibilidad de que así fuese, engrandecerla sumando uno o dos diputados más.
Y, sin embargo, la empresa no es pequeña; aunque, tal vez, del mismo modo en que surgieron líderes donde antes no los había, ahora puedan haber personas de la mayor talla moral, política, intelectual y mediática que, ya sea como mentores de esa imaginaria y bien querida gran coalición, ya, incluso, poniéndose al frente de la misma como independientes, sean capaces de recuperar una unidad frente al enemigo común.
Y al final … ¿Crisis? ¿Qué crisis? En Ciudadanos, por el momento, no la hay.
Fuente: Agustin Altes.

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